La historia de Brasil, a pesar de que es relativamente corta, se puede explorar incluso en atractivos turísticos con varios siglos tras sus espaldas. Mucho antes del Brasil moderno, al sur del país se iniciaban los primeros contacto entre valores europeos y autóctonos en el Nuevo Mundo.
Imagen Petra
Las misiones de los Jesuítas, fundadas durante el siglo XVIII, fueron un intento de introducir los valores religiosos católicos en las comunidades indígenas guaraníes, para protegerlos a la vez del comercio de esclavos.
De la época, perduran en cercanías de San Miguel de las Misiones los restos de las reducciones construídas a mediados del siglo XVIII, consideradas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Los restos son un testimonio de los tiempos de la conquista de América. Las ruinas, se pueden visitar para distinguir entre las distintas estancias en medio de un paisaje selvático.
Se conserva la antigua iglesia, cementerio, la plaza de la reducción, y se pueden visitar museos de las misiones o presenciar un espectáculo de luz y sonido cada noche. En verano, a partir de las 21 horas, o en invierno, a partir de las 19, el show cuenta en base a luces y al sonido, la historia de las ruinas a lo largo de casi una hora.
San Miguel de las Misiones se encuentra en el estado más austral de Brasil, Río Grande do Sul, entre Sao Borja y Passo Fundo. El pueblo tiene apenas unos 7000 habitantes, por lo que sin dudas, el mayor atractivo serán las ruinas. Es probable que a muchos las ruinas jesuíticas de San Miguel de las Misiones les rememoren las imágenes de la película La misión, del año 1986, protagonizada por Robert de Niro. Un testimonio temprano de los primeros contactos entre la vieja Europa y los habitantes nativos del Nuevo Mundo.
