Brasil salta a las grandes ligas del turismo mundial con su consumada candidatura a los Juegos OlÃmpicos. Si bien es un paÃs de gran llegada y reconocido en el mundo por su cultura, el carnaval, la alegrÃa como marca registrada, y su vida junto a la playa, Brasil no cuenta con un flujo de turistas proporcional a su dimensión y proyección.
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RÃo 2016 es la oportunidad de dar el gran salto, y recibir turistas en una nueva escala. Se calcula que en el año 2016, el número de turistas que visitan el paÃs ascenderá un 15% tan sólo en comparación con el año anterior. La combinación de una ciudad de escala global como RÃo de Janeiro, en un entorno paisajÃstico que se encuentra entre los más bellos del mundo, no es poca cosa. Si a ello, sumamos la alegrÃa y la marcada cultura brasilera, hablamos de unas OlimpÃadas que será literalmente un momento maravilloso para Brasil y también para el mundo.
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Las autoridades, se entusiasman con una transformación total de la imagen del paÃs, siempre asediado y subestimado por la mirada hacia el vaso medio vacÃo, con la violencia en las calles, la inseguridad, y el desorden. Es tiempo de mirar y explorar de lleno las bondades de Brasil y de RÃo, aún antes de 2016. Los Juegos, serán una oportunidad para contagiar de la felicidad y alegrÃa brasilera al mundo. Para ello, a RÃo de Janeiro tÃtulos no le faltan: es la ciudad más feliz del mundo, la más cordial, posee una de las nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno y es el destino más visitado de Brasil, entre otros reconocimientos logrados en encuestas y estudios internacionales.
RÃo 2016 es el punto de partida de un nuevo Brasil, un camino que no estará exento de desafÃos y contratiempos, pero que los brasileros sabrán afrontar con su estilo caracterÃstico: aquel que le permite superar los problemas con una mirada positiva y mirando hacia adelante. El mundo, que también mira hacia adelante, también descubre a Brasil como uno de sus protagonistas y en medio de un momento maravilloso.
