El norme archipiélago en la desembocadura del Amazonas, en el estado de Pará, Brasil, es el punto donde el gigantesco ecosistema selvático se despide del continente para adentrarse en el mar. El conjunto, con unas 3.000 islas, es un impresionante espacio de biodiversidad que cuenta con la isla marítimo fluvial más grande del planeta.
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La isla de Marajó es la más grande del archipiélago, con unos 40.000 kilómetros cuadrados de superficie. La isla, es un curioso paraíso rodeado de playas tranquilas en medio de un ecosistema complejo e ideal para explorar. Es la isla más grande del mundo que está a la vez rodeada por aguas dulces del río Amazonas, y por el mar. Según el área de la isla, el paisaje varía desde una sabana, hasta una densa selva inundada en temporada lluviosa entre enero y mayo.
Marajó, posee una cultura propia, ligada a la ganadería y la cría de búfalos, una carne que se prepara como plato típico y que se cría en enormes fincas muchas veces aisladas. Además, Marajó posee expresiones culturales propias que van desde las danzas folclóricas, hasta la cerámica, que cuenta con un museo propio en Cachoeira do Arari. Para visitar la isla, lo mejor es alojarse en las numerosas fincas abiertas al turismo, desde donde se pueden organizar excursiones y paseos.
Para arribar, las ciudades más concurridas son Source y Salvaterra. Se puede acceder por vía fluvial desde Belén, la capital de Pará que se encuentra frente a la isla. Para hacerlo en automóvil, hay que cruzar el río en balsa. También está la opción de contratar un taxi aéreo en las agencias de viajes de Belén. Experimentar la vida en los campos y fincas de Marajó, observar la fauna variada, disfrutar de las playas salvajes de la ribera, y sumergirse en la cultura local, son algunas de las opciones que hacen de la isla un destino único.
