En la frontera entre Argentina y Brasil (conoce más sobre las mejores vacaciones Brasil) surgen de manera feroz las cataratas del Iguazú. Un lugar donde se ha concentrado toda la furia de la naturaleza. Las cataratas del Iguazú de Brasil son uno de los fenómenos naturales más hermosos e impactantes de toda América y uno de los lugares más visitados de Brasil.


Hay que estar bien preparado para visitar las cataratas del Iguazú de Brasil, ya que, si se quiere disfrutar de una vista todavía más impresionante, debe hacerse desde vertiginosos puentes de madera al borde de las cataratas o desde un gomón, donde todavía resultan más impresionantes. Aunque todavía resulta mejor su vista si se admiran desde el aire, con un paseo en helicóptero por este paraíso natural en Brasil.

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Las cataratas de Iguazú

Las cataratas se encuentran en el parque nacional Iguazú, en el extremo Noroeste de Argentina y lindando con Brasil. Alrededor de las bellas cataratas del Iguazú, giran historias de ambición y poder, fruto de la imaginación que crea el viajero cuando se adentra en ellas. Poco antes de verlas ya se siente ese murmullo, el batir violento de las aguas que se va haciendo cada vez más y más fuerte.

En el denso y frondoso bosque que rodea este incomparable paisaje natural, ya se va creando en la mente una atmósfera especial, que difícil es de imaginar con el ruido ensordecedor de las violentas aguas, fruto de las fuerzas más inmensas y determinantes del mismo interior de la tierra. Un lugar que hace trasladarnos a un mundo salvaje y poderoso.

Las cataratas del Iguazú de Brasil, son las más anchas del mundo. Ofrecen al viajero uno de los espectáculos más increíbles de la naturaleza. El Iguazú se desploma por un gran precipicio de tres kilómetros de ancho. Algo difícil de repetir en cualquier otro lugar del planeta. Algunos las comparan con las cataratas del Niágara, algo que no tiene sentido, ya que las cataratas del Iguazú son casi el doble de altas y cuatro veces más anchas que aquellas.

El Parque Nacional Iguazú

El parque nacional se creó en 1934 y fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1984, con el fin de preservar tanto las cataratas como la biodiversidad, ya que cuenta con más de 2.000 especies de plantas, 450 especies de aves y 80 de mamíferos, entre las que destacan algunas en peligro de extinción, como el jaguar, el ocelote, la yacutinga y el macuco.

Además de las cataratas, el visitante puede acceder a otros centros de interés, como el Centro de Interpretación de la Naturaleza Ibyrá-Retá, donde podrá aprender más acerca de este parque y su biodiversidad, disfrutar de un paseo en el Tren ecológico de la Selva, y recorrer el Sendero Verde, desde el cual podrá contemplar a algunos de los habitantes del parque natural.

Cómo llegar

Para acceder a las cataratas tenemos varias posibilidades:

  • En vehículo particular: podemos acceder por las Ruta Nacional Nº 12 y por la Ruta Nacional Nº 101 que atraviesa el parque nacional.
  • Por aire: el Aeropuerto Internacional de las Cataratas del Iguazú se encuentra a sólo 7km de la zona de las cataratas,
  • En transporte público: desde Iguazú, cada media hora sale un omnibús y tarda 35 minutos en llegar.

El río Iguazú en Brasil

El Iguazú podría decirse que es un río pequeño para las dimensiones de América del Sur. Apenas cuenta con 700 kilómetros de longitud y nace en las montañas de la costa, a 50 kilómetros del mar, y elige el camino del oeste por las tierras del sur de Brasil.

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Poco antes de llegar a las cataratas todo parece estar tranquilo, sin prisas, tan sólo viendo las tranquilas aguas de su superficie. Es entonces cuando, de repente, se ensancha y se divide en dos corrientes que caen al vacío.

Del lado de Brasil se vislumbra la Garganta del Diablo, una herradura inmensa donde se concentra la furia de la naturaleza.

La impresionante caída del Iguazú

Las caídas más importantes que se anticipan a la gran catarata tienen nombres: Floriano, Unión, Los Tres Mosqueteros o San Martín, son algunas de ellas. Ninguna tiene menos de 60 metros de altura de caída y, en la estación lluviosa, todavía es más la cantidad de agua que cae por ellas. Cae con tal violencia el agua, que apenas se vislumbran escalones entre ellas.

Tras la catarata del Iguazú, el río se desmorona y se encajona entre los barrancos donde corre para unirse con el río Paraná a 20 kilómetros de distancia corriente abajo.

Al caer, el agua choca con el fondo y pulveriza en forma de una nube que sube al cielo y que cae suavemente sobre aquellos que caminan sobre los senderos que rodean la catarata, y que vaporiza los bosques de bambú, las orquídeas y los bellos árboles tropicales.

¿Estás preparado para ver una de las cataratas más bellas del planeta en acción? Aquí tienes una imagen del impacto en el agua.

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Imágenes: Hardman

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