El viaje comenzó temprano, salimos del Aeropuerto Internacional de Ezeiza a las 10 de la mañana y dos horas después, llegamos al aeropuerto de Florianópolis que es la capital del estado brasileño de Santa Catarina.
Este lugar fue nombrado así en homenaje al ex-presidente Floriano Peixoto, en reemplazo de su anterior denominación “Nossa Senhora do Desterro” (Nuestra Señora del Destierro).
El clima del lugar es increíble, la temperatura varía de 26°C a 31ºC durante el día y, durante la noche, acostumbra a llover (típicas tormentas tropicales, cae una gran cantidad de agua en un corto plazo de tiempo). Aún así, cada día es especial para ir a conocer alguna de las tantas playas que ofrece Brasil, todas únicas y diferentes ubicadas a lo largo de sus costas. Hay para todos los gustos: De aguas templadas o más frías, con olas calmas o ideales para surf. Las más conocidas para el turismo son Canasvieiras, Ingleses y Jureré Internacional, todas son ampliamente recomendables.
Durante nuestra estadía tuvimos la oportunidad de conocer la fiesta que es para los brasileños, y también para el mundo entero, el carnaval, un espectáculo único que se realiza todos los meses de Febrero y cuenta con desfiles, música, trajes de colores, bailes y mucha, mucha alegría.
De hecho, no pudimos creer cuando, una noche, a las 2 de la madrugada la gente se había puesto a bailar en la playa bebiendo caipiriña (bebida típica hecha a base de cachaza o cachaça, lima, hielo y azúcar) al compás de Basilos.
Brasil, es un país con gente increíble, muy amistosa y servicial que recibe a millones de turistas procedentes de todas partes del mundo en busca de conocer esas maravillosas playas y ese clima tan propio.
Dos lugares que no pueden dejar de visitarse son las grandes lagunas: Lagoa da Conceição (Laguna de agua salada) y Lagoa do Peri (Laguna de agua dulce) y por la noche, se puede visitar el centro de la ciudad, tomar un helado, caminar por la playa o incluso ir a alguna disco.
También cuenta con varios centros comerciales como el Isla Shopping o el Iguatemi.
No cabe duda de que el que conoce Brasil, verdaderamente, quiere volver.
Fuente: Teleaire.com

