Muchas veces antes había leído que era difícil hablar de Canela sin hablar de Gramado, y sólo estando allí comprendí por qué. Es que la proximidad de ambas ciudades marca una cierta continuidad entre ellas, no sólo en lo que a paisaje y naturaleza se refiere, sino también al estilo arquitectónico de corte europeo que se refleja en hogares y comercios, en el orden y la limpieza de sus calles, y por supuesto en la amabilidad de su gente.
Y ni que hablar de las semejanzas en cuanto al ambiente festivo y navideño que se vive en una y otra ciudad, si es que se decide viajar a la denominada Sierra Gaúcha entre los meses de noviembre y enero, cuando reina el Natal Luz.
Las hortensias, celestes y rosas, no cesaban de aparecer a ambos lados del camino; habíamos salido temprano desde Gramado hacia nuestro destino de ese día: Canela, otra bonita ciudad del Estado brasileño de Rio Grande do Sul, en donde la naturaleza ha hecho una de sus mejores obras.
Lo cierto es que en una y otra abunda el verde boscoso y los campos con flores, en donde las hortensias son las vedettes. Para llegar a Canela debimos atravesar alrededor de 8 kilómetros de autopista, en medio de leves montañas y hermosos paisajes, a través del denominado Parque del Quilombo. Y una vez allí, lo primero que hicimos fue dirigirnos hacia el Parque Do Caracol, un lugar que ofrece senderos al aire libre para recorrer a pie, a la sombra de araucarias, pinos y “caneleiras”, el árbol típico de la región, ese que le da su nombre.
Fuente: Teleaire.com

